Lenguaje + Lectura = Ordenación de Pensamiento

        Muchos estudios se han realizado en torno al escaso hábito lector que existe en nuestro país. Es lamentable, que los libros no ocupen un lugar importante en la vida de los niños y jóvenes. Todo ello se debe a que los modelos de conducta más directos, es decir, los padres, en su mayoría no se caracterizan por ser asiduos lectores ni tampoco por fomentar en sus hijos este hábito.

       Según estudios realizados, los factores que influyen en que un niño sea un potencial lector son:

- Que uno o ambos padres sean buenos lectores y que además hablen de lo que leen a sus hijos para estimularlos.

- Contar en casa con una pequeña estantería con libros y/o revistas.

- Que siendo pequeños, sus padres les hayan leído cuentos.

        Hoy en día en el mundo el nivel de agresividad ha ido en aumento, en desmedro de la comunicación. Muchos padres dicen: "Sí, yo tengo una buena comunicación con mi hijo" cuando se limitan a preguntarles cómo les fue y qué hicieron en el día. Sí, esta es comunicación, pero ¿es una comunicación eficiente? Frente a la pregunta cómo te fue o qué hiciste en el día, son escasas las posibilidades de que el joven o niño desarrolle una gran y acabada respuesta: "bien, gracias", "no hice mucho en realidad". Si bien este puede ser el inicio para entablar un diálogo, es importante que los padres sigan haciendo más preguntas, para que sus hijos se vean en la necesidad de elaborar textos orales con sentido completo.

          Como podemos ver, el papel de los padres en el proceso de desarrollo del hábito lector y del lenguaje en sus hijos, es clave.

          Día a día en la labor docente, me encuentro con niños y jóvenes que no leen correctamente, porque una cosa es aprender a leer y la otra es leer para aprender. De nada sirve leer con fluidez en el nivel básico de educación, si no se entiende lo que se lee o simplemente no se comprende que lo que se lee me puede servir para algo o que el texto tiene un fin en sí mismo. Por ello, un buen lector no es aquel que lee mil palabras por minuto, sino que aquel que es capaz de internalizar y hacer suyo lo que lee. Para eso, es importante que los niños aprendan a resumir con sus propias palabras las ideas de un texto, sea del tipo que sea, y que aprenda a discriminar lo importante de lo secundario. Es increíble como este mismo razonamiento lo aplicamos todos los días de nuestra vida en simples y complejas situaciones: si una persona sabe discriminar entre lo esencial y lo accesorio,  sabrá tomar las mejores decisiones, ya que su estructura mental estará más ordenada y criteriosa.

         Por consiguiente, quien lee, será capaz de manejar una mejor competencia lingüística y a su vez, quien sepa expresarse tanto en forma oral como escrita, puede mostrar a los demás un pensamiento claro y organizado.

Autor: Ana María Contreras Pozo, Profesora de Lenguaje y Comunicación.

Claudio: Interesante el artículo, en mi opinión hoy en día lo padres no tienen mucho tiempo para contar cuentos ni estar con sus hijos, por el trabajo, preocupaciones, hora de llegada, etc,, admás los libros siguen siendo caros. sin embargo, hay lugares en que uno puede acceder a la lectura y cultura en forma gratuita por lo que invito a padres, hijos y comunidadad a visitar la BIBLIOTECA DE SANTIAGO, Matucana 151,´en donde podrán disfrutar de muchas cosas y principalmente de compartir con la lectura y gratis!

Claudio, súper interesante el artículo que publicaste. Nos deja con pega a tod@s: bibliotecólog@s, profesor@s, papás, mamás, entre otr@s.

Alejandra

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